O Camiño.

Fotos: F. Pino, Jc.
Texto: Jc.

(Pedalear).

Pedalear es llevar el alma al descubierto y seguir contigo,
es tener el espíritu libre entre nubes que descargan,
es volar mientras se lleva, con pie firme, el mismo ritmo.

Pedalear es amar el monte, los caminos,
entrar en el mundo de los silencios,
y recorrerlo poco a poco, con tus sentidos.

Pedalear es volver a lo más primitivo,
recorrer un cuadro sin terminar,
y terminar haciendo caso al instinto.

Pedalear es llevar desenfocado en el cielo albino,
es observar, de reojo, la siguiente cuesta,
con la mirada fija en el próximo hito.

Pedalear es entregar a la montaña tu destino,
es llevar en la mochila poco peso,
lo justo para no sentirlo.

Pedalear es tener a tu lado un amigo,
que comparta sudor, esfuerzo, pasión y agua,
y una bolsa con los mismos objetivos.

Pedalear es sonreír bajo un manto de pinos,
y disfrutar de una mirada cómplice de la vida,
no importa donde vayas, llévatela contigo.

Pedalear es mantener un bendito equilibrio,
entre acompañar o ser acompañado ,
entre ilusión y fantasía, entre ser adulto o niño.

Pedalear es renunciar al olvido,
registrar los senderos, fotografiar las rutas,
perderse en las hojas, escribir un libro.

Pedalear es señalar el rumbo hacia el infinito
concretar la mirada en el horizonte, y mirar…
sobre todo, mirar dentro de uno mismo.

BLANCO SOBRE BLANCO.

(Letras doradas).

Blanco sobre blanco,
estaban las hojas claras,
como una virgen de invierno,
sobre la nieve blanca.

Sentado en la mesa estaba, en silenciosa calma,
como la leche en el suelo, coloreado de nata,
como la luna en el cielo, sin sombras ni nada.

Negro sobre blanco, fueron manando palabras,
dibujándose las letras, sin querer ser dibujadas,
como el sopor de la siesta, venido a media mañana.

  • Se van llenando los negros, de sombras aladas,
    se están llenando las frases, profundas, calladas,
    de sensaciones de quejas, de ilusiones, de miradas …

están quedando las huellas,
sobre las hojas claras,
que sin querer quererlo
está repicando el alma.

Bata blanca y raya rosa

(Los niños en el recreo)

¡Potoplon!, ¡Plisplas!, ¡Potoplon!, ¡Plisplas!

Con una batita blanca,
pintada de rayas rosas,
está jugando mi niña,
con otra niña, a la comba.

¡Plas!, ¡Plas!, ¡Plas!, ¡Plas!

El ritmo de la cuerda,
va resonando,
ya son tres las niñas,
que están jugando.

¡Ploc!, ¡Ploc!, ¡Ploc!, ¡Ploc!

Botando viene,
un balón perdido,
corriendo llega,
detrás un niño.

¡Plaf!, ¡Plaf!, ¡Plaf!, ¡Plaf!

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