DESAMOR.

 Foto: Jc.
¡Ay!, ¡el amor de pareja!
Cuando se acaba mal, nunca se recupera… y es una pena, porque los dos se han querido y porque suele haber hijos que no son responsables, pero sufren las consecuencias.
El orgullo y la venganza no suelen ser buenos consejeros, la protesta y la queja tampoco.
¡Pardiez!, ¡se supone que somos adultos!
Instalarnos en la desgracia, no nos ayuda.
 
 
 
 

DESAMOR.

(Sin esperanza).

 
Desamor sin esperanza,
se confunde con tu cuerpo
y tu cara se refleja,
en un mar crispado al viento.
 
Largas olas se levantan,
espumándote la boca,
para después estrellarse,
en la gris y fea roca.
 
Mil gaviotas que se alzan,
hacia aquel cielo plomizo,
van tus ojos en sus alas,
al girar haciendo rizos.
 
No hay amor en tu mirada,
solo negros nubarrones,
tristeza y sombra en la cara…
y pensamientos vengadores.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).

CONTIGO.

Foto: F.Pino.
En el «cambalache» de emociones, que es la vida, hay de todo: amor, desamor, senderos, temores y sensualidad.
Lo importante es la pasión con que lo vivas y el empeño en disfrutar cada segundo, día a día.
 

(Tardes de atracción).

 
Contigo se desliza la tarde como las caricias:
Atracción.
 
Entregada a la mesura,
suave,
acompañando a la prudencia, la templanza
y la hermosura,
abrazado, como siempre, a tu cintura.
 
Contigo se hace tangible la mirada:
Evocación.
 
Y al calor de tu cuerpo,
sensual,
se desliza como las hojas de otoño,
cayendo,
flotando en los vaivenes del viento.
 
Por eso tengo terror a un profundo miedo:
El desamor.
 
Por eso me despierta, cada noche,
en las fauces del infierno,
un sobresalto
un espanto, una tragedia,
cuando sueño que te pierdo.
 
Contigo la tarde se hace vida:
Y sugestión.
 
Se llena de toques delicados,
se completa,
y se vuelve lujurioso cualquier roce
y se alejan, como siempre, los malos hados,
a tu lado.
 
Y se vuelven dorados los grises:
Y el encanto.
 
Y se pierden las negruras de los ribazos,
los inciertos,
y llega el desenfreno cabalgando a lomos del deseo,
la oscuridad se marcha del desamparo
y te agarro.
 
Como siempre me fusiono contigo en un suspiro:
De seducción.
 
Como nunca, en un abrazo,
que lleva sexo en las entrañas,
y entrega en la serranía
de un altozano,
como siempre, estoy, a ti, enganchado.
 
Y caminan los senderos a la vera del rio:
Concupiscencia.
 
Se cruza una caricia en la vereda,
y surge el Dios Eros entre juncos y carrizos,
un caminante y una losa de ribera fueron testigos,
del frenesí de los cuerpos, sudorosos, alados,
del arrebato del alma, cuando te tengo a mi costado.
 
Contigo se sumerge la mañana, cualquier mañana:
En lujuriosa pasión.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).