MUJER V. ALETEOS.

Foto: Jc.

(Por fin acaba la serie).

Compromiso.

MUJER V. ALETEOS.
Compromiso.
 
Ahora me paro, porque llego.
—Ya llego, María, ya llego.
 
—Estoy aquí, José, enfrente, siempre lo he estado, pero tu no lo veías, ahora es distinto, pero todo cambia, y todo vuelve, tuvimos pasado, tenemos presente, y el futuro, solo de nosotros depende.
 
Y llego dolorido, sin aliento, sin prisas, y sin pausas, pero queriendo llegar, por eso llego,
 
—Estoy llegando, Amor,
 
«—Y al aire, como siempre, veo tu pelo, ensortijado, rubio, alborotado y presiento ese azul volandero, que tienen tus ojos, esa sonrisa eterna, ese misterio, esa presencia tuya que me atrae, ¿será tarde? —», me pregunto inquieto «—¿volverán las sendas paralelas después del tiempo, revuelto?, ¿estarás allí, en tu sitio?, ¿podremos juntar los tiempos?… —» . Ahora pregunto, porque respondo. «—…Espero que si, Amor, eso presiento, porque aunque no lo creas, quiero llevar el color de tus labios en mi mochila, llenarla de esperanzas, mirar como caminas, erguida, fuerte, sola, valiente, cariñosa, independiente, crear mis propios pasos, y esperar a que los veas, si no, te habrás marchado, mientras aprendo y pienso. —»
 
Dos senderos, dos caminos, uno en el corazón, dos en los destinos, «—¡ahora lo veo!, amor, ahora lo siento, tiene sentido, ahora sé que, en los adentros, están unidos. —»
 
Nunca antes entregué la entrega, sin pedir nada a cambio, hoy te la ofrezco, te la confío y tu entrega no es un intercambio, no hay trueques ni permuta, me sobrepasa, es un regalo. La ofrezco porque no es mía, porque esa entrega es tuya, de tus labios y no espero nada, porque tu no eres moneda de cambio.
 
…Ahora estoy, porque quiero. Aunque quiero tener proyectos comunes —pequeños, nada grande, solo ratos, de tus ratos, trozos de ti —, los quiero pasito a paso, a los vientos de la prisa, y a los despacios, para poder hacer vereda, con mis entornos acodados, con tus contextos entremedios, en senderos paralelos, caminando, compartiendo, estando juntos, ilusionados y deseando.
 
Aunque deseo y deseo lo deseado, lo tengo todo, estoy lleno, te he dado lo que te he dado, porque es así, tu lo propiciaste, contigo lo he creado y, aunque no se entienda, al tiempo que lo tengo, te lo he regalado, lo comparto, lo acompaño y lo tengo tan mío como tuyo.
 
Estoy libre, liberado, tengo sentidos, niños, sensaciones, contenidos, proyectos y seguiré luchando, aunque te vayas, porque te canses, porque no puedas mas con este fardo, importa pero no importa, el tiempo no tiene quebrados, la prisa es engañosa, tengo por delante mis años y lo que recibí de ti, todo lo que me has ido dejando, un interior inmenso, mío, privado, rico, mucho mas de lo que te he entregado; mezclando ilusiones y desamor, inmadurez, angustias, y calmas, dolor y prisas, aunque siempre amando.
 
También sé que acabó el buscar, el mirar hacia los lados, buscando senderos nuevos, otras presencias. Una profunda calma, llega desde los adentros, ilumina el exterior, se proyecta hacia fuera, solo quiere lo que quiere, va calando no deja vacíos, amable, tranquila, completando la esfera.
Ahora me quedo, pero no te necesito.
Y es entonces, cuando llega todo, cuando aprendes a caminar, a mirar, reír, soñar … acompañar, decidido, erguido, consciente, solo.
 
—Sabes María, ha llegado mi ultimo tren, este es mi Viaje, al lugar donde quiero plantarme, al huerto de mis ilusiones, llenaré mi parcela de buenos días, de gracias y bonanzas, de bondades y alegrías, desterraré la tristeza, para llevar esperanzas, convertiré las lanzas en arpegios y el dolor en susurros del alma.
 
—Sabes donde estoy María, qué es lo que quiero, y, aunque todavía no sepa bien como hacerlo, tengo un mapa de estrellas de la noche, que me acompañarán con el respeto, que me dejaran sus reflexiones, que me iluminaran por esos senderos,
 
—Sabes donde estoy, María, si quieres, me buscas, si me quieres te acercas.
Ahora me comprometo, porque puedo darte, y porque puedo te digo, si quieres estoy aquí para quedarme.
 
Llega el AMOR y sabes que olvida el olvido, que importa casi nada y casi todo …es tan gratificante llegar al fin del camino, encontrar alguien que te mira, te reconoce y te recibe como amigo, mientras piensa…
 
«—Mi hombre, ya está conmigo.»

 

MUJER III. APRENDÍ A CAMINAR.

Foto: Jc.

(Por una piedra en el camino).

(AMOR de compromisos).

Cuando llega el AMOR, lo reconoces sin dudarlo, porque se sostiene solo, porque sabes que ha llegado. Y vino poquito a poco, sin quererlo, despacioso, al principio solo fue pasión, después lo ocupó todo.

Plaza de San Francisco, robellones de cemento, plazuelas de árbol, juguetes infantiles, madres, niños, bullicio, y una terraza aislada de risas y llantos, perfecto para concretar pensamientos, entre las pausas y las prisas, un marco, que va dibujando un cuadro.

—María, ¿donde estabas? he recorrido los senderos, te buscaba, a veces aparecías, otras no miraba, otras no te veía, ¿Dónde estabas?

—Aquí, José, siempre estuve aquí, mientras me buscabas, mientras te ibas, dolorida cuando no estabas, sufriendo cuando no venias, sintiendo cuando te descolocabas, siempre estuve aquí.

—María, ahora si te veo, antes no te he visto no me acompañabas, te habías ido, no compartes mis costados, llevabas otros vestidos.

—Siempre estuve, y sigo estando, pero tengo que marchar, de vez en cuando, andar mi camino, el que hice sola cuando no estabas, ahora no puedo abandonarlo, pero ven, camina a mi lado.

—No puedo.

—Pues aprende, es fácil.

—No sé como hacerlo, lo intento, pero es muy difícil.

—Bueno, José, te quiero, pero sigo mi camino, me están esperando, cielo, mis niños, mis problemas, mis ilusiones, mis miedos, mi vida, que no espera, nos veremos luego, en otro recodo del camino, yo iré mirando, y espero que encuentres el tuyo, para juntar nuestros tiempos.

Llegaba la soledad y la nerviosa calma, mientras marchabas contigo, mientras te ibas descalza, te miraba, tu cuerpo, tu gracia, tus andares, detrás de tus ganas, y esa sensación etérea que respiro, cuando estoy contigo …tu alma.

Me quedé deshabitado, no entendía mientras te marchabas, porque ayer, en el ayer de mi pasado, yo aprendí a caminar en compañía, nadie me habló de este estado, de la soledad sin mas, del horizonte de uno mismo, privado, de los caminos propios, de este vacío, de no estar acompasado, de las decisiones adultas, independientes, de lo que hay que llenar, si no esta colmado.
Y mientras te miraba, aprendía, sufría, y con el sufrir, me educaba, cuando no sabía, lloraba, reía, cuando profundizaba, me desilusionaba, … aprendía, me reconfortaba, y el dolor, ese martirio que sentía, me hacia fuerte, me llenaba los vacíos, me ayudaba a coger y a dejar … aprendía.

Estaba aprendiendo a caminar, queda mucho, una eternidad vacilante, llena de arrugas rectas, pero ya está, después de un paso, otro, balbuceando, alternos, internos, pero de verdad.

…(Continuará).

APRENDE Y VUELA, HIJO.

(porque es así).

Me gustaría que aprendieras…
Hijo,
lo que me cuesta enseñarte.

Quiero que nazcas a la vida, como corresponde,
desde el vientre de mi casa,
y que rompas el cordón umbilical,
esa cuerda de dependencias falsas,
para que no te ahorque.

Para que crezcas,quiero que te alejes de asideros,
ensanches horizontes,
y te vayas lejos,
así podrás estar cerca.

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