CON MUJERES.

Foto: Jc.
(con unos días de retraso…, celebrando el día de la Mujer).

(… y hombres).

Estimada Mujer, querida
amiga,

quizás sea por llevar en el vientre,
algo mas que las entrañas, por llevar
vida,

quizás por aquello de los hemisferios,
por la cultura, la genética, la costumbre, la
alquimia,

quizás por ser, mas que por estar,
por sentir, por amar, por las diferencias… sois tan
atractivas…

bienvenidas mujeres nuevas, brillantes,
independientes, seductoras, conscientes de ser
Lúcidas.

BIENVENIDAS…

… y bienvenidos,

hombres que pedís, sin querer quitar, sin pretender poseer,
para sumar, para él, para ella, para los hijos, para las
hijas…

hombres que pensáis en personas y no en géneros,
que queréis descubrir el territorio femenino de las relaciones
afectivas,

bienvenidos, porque buscáis, porque amais, porque os esforzais,
sin medir el sudor, sin alharacas, con una gran
sonrisa,

ah! … esa equiparación codiciada, para las mujeres, para los hombres,
para todos los que exploran, arriesgan, comprenden,
miran,

el sitio, siempre el sitio… si hubiera flechas… pero no,
solo caminos que se cruzan, pierden, encuentran,
disipan…

nunca abuse de una mujer… pero otros lo hicieron,
nunca pegué, pero pegamos, pegamos… y ellas… ¡joder, se
morían!

ya no vale lo que valía, es tiempo de exigir la igualdad,
y ha de venir de la escuela, de la sociedad, de nosotros, de la
familia,

tuvo que inventarse un día: el de la Mujer trabajadora,
(como si no lo fuera…) para poder acabar con él, ¡vaya
día!

pero es así y así debe ser, como vino la izquierda, tras la dictadura, para que viniera la derecha, cosas de péndulos… y de
política…

otro día hablamos de las malvenidas, de la infanta, de la Mato, del machismo, de las mascaras permanentes y de las de todos los
días,

otro día, que hoy quiero quedarme reflexionando,
sobre las mujeres nuevas y los hombres sin pausas pero
sin prisas.

RECUERDO.

(…de tantas cosas…)

Me desperté con la Aurora,
y al mirar hacia la encina,
vi brotando de una esquina,
la más bella de las Rosas.

Hizo jardín siendo sola,
fue su manto, purpurina,
y desde su tallo de espinas,
se levantaba orgullosa.

Fueron de fuego sus hojas,
frágiles y femeninas,
altivas, bellas y rojas.

Fue tantas y tantas cosas,
que aún paseo hasta la esquina,
recordando aquella Rosa.