POR EL CAMINO.

Foto: Jc.
El camino de la vida se desgrana solamente una vez, no hay posibilidad de retroceder, la marcha atrás no funciona, por eso hay que disfrutar cada momento. ¡Hacerlo con amigos es mucho mejor!
 

POR EL CAMINO.

 
Era un vaso a una nariz pegado
y era, después de recorrer una etapa,
Sahagun, un bar de tapas,
en medio del camino de Santiago.
 
—¡Un par de Murphy’s! —
dijo don Paco y añadió —. por favor.
Que todo puede ser menos olvidar la educación.
el del bar hizo mutis.
 
De vuelta trajo dos copones
de cerveza, de caramelo y malta
rellenos del sabor de Irlanda,
con dos c…orazones, como dos soles.
 
——Señores —dijo el camarero —
, ¡aquí tienen! —y añadió —
una buena elección,
¡que la disfruten, caballeros!
 
Y en esas estaban,
disfrutando haciendo el Camino,
a la mañana un par de huevos fritos
y «china, chano», pedaleaban.
 
Se perdían en los montes
entre un millar de peregrinos,
con Santiago como destino
y el sol como horizonte.
 
Una concha colgando
y un mojón transido
de nuestros deseos recién cumplidos
en medio de un chaparro centenario…
 
…y las manos en el hatillo.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)
 

HACEDOR DE PIEDRAS.

Foto: Jc.
Imaginen un hombre del Pirineo del más rancio abolengo, un caballero con la sonrisa por sombrero y la facilidad de andar con el viento; imaginen un hacedor de casas, un hombre entregado a llevar a buen puerto los sueños de otros y tendrán a un ansotano, hombre cabal y honesto. Pues bien, tengo el ínclito honor de ser su amigo.
 

HACEDOR DE PIEDRAS.

 
Rozaba la mañana el albor del tiempo,
entregando el color amarillo, del amanecer,
a la luz naciente,
al viento.
 
Mientras, resonaban en la calle,
pasos abreviados, urgentes,
pasos que se saben pasos,
decididos y valientes,
pasos que llevan pasiones de piedra,
de fachadas, de dinteles,
pasos de caminante,
pasos que van de frente.
 
Reluciente y mojada viene la corredera,
ansotana,
rellena de hiedra,
remachada en las esquinas,
con cantones de piedra,
llevando los pasos,
llevando al hombre,
con la sonrisa en los labios,
entreabiertos, bonachones,
en el bolsillo, la mano
y la otra mano al aire,
con el cigarro…
 
Lleva en la cabeza traves,
forjados
y en las manos,
el saber de hacerlos,
que lleva sueños de otros
y los suyos,
lleva, lo que lleva
y lo lleva bien.
Ahora lleva también,
dos mujeres, Mónica y Ara,
dos compañeras de viaje,
dos esencias,
una familia.
Recuerdo un día,
cuando en lo mas alto,
en el alero del tejado,
me enseñaba, a la descubierta,
esa ciencia innata,
que no se aprende,
que se tiene o no se tiene
y despreocupado,
inmune al vacío,
saltaba entre canecillos,
sin mas protección,
que su propia serenidad,
llevando el agua del salto,
como el canalón que luego puso,
probando la repisa,
el apoyo de las tejas,
como si fuera ellas mismas.
 
Pedro es parte de las casas que construye,
deja restos de su alma entre las piedras,
oculta bajo la paleta,
sus propios sentimientos
y poco a poco, detrás del cemento,
van naciendo, ménsulas inmateriales,
pensamientos cocidos al fuego ansotano,
reflexiones de las montañas,
bocetos de paisajes que elevan el alma,
refugios repletos de setas
y todo ello, detrás del cemento,
en medio de las paredes,
sosteniendo las vigas,
con mas fuerza que la del hierro,
porque es la de las ilusiones compartidas.
 
Rozaba la mañana el albor del tiempo,
entregando el color amarillo, del amanecer,
a la luz naciente,
al viento coherente de Pedro.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)

TRISTEZAS.

Foto: Jc.

Hay veces que la pérdida de la amistad duele más que un divorcio. Afortunadamente, en éste caso,  las aguas volvieron al cauce por el que discurrían

 

TRISTEZAS.

(Fardeles de sentimientos).

Ruido de cristales rotos.

 
Sobre la cómoda se reflejaba,
la sombra de la tarde y la luz del sol
y brillaba el vidrio de la jarra.
 
Cuando regresaba, alegre, dolido,
después de vivir,
me sentaba, hablaba contigo,
recuperaba sensaciones, ritmos,
fijaba sentimientos,
me arremolinaba en torno a mí mismo.
 
Era la estancia preferida,
el sofá de los recuerdos,
diván de presentes y futuros de vida.
 
Cuando venías, te escuchaba,
intervenía en tu vida, en tus sentimientos,
jugábamos a entendernos, te ayudaba,
en el confuso mar de la amistad y los sentidos,
en la difícil tarea de crear un espacio diferente,
hombre y mujer, mujer y hombre, amigos.
 
Eran vivencias del viento,
sentidas, incorpóreas, frescas,
sutiles, constantes, fuertes.
 
Sentí que un golpe rompía el cristal y, de pronto,
una sensación de perdida me invadió
y fue ese mismo viento el que la trajo, el viento roto.
 
La tristeza se apoderó de mi alma,
ni las sensaciones,
ni los sentimientos surgían, todo callaba.
 
Las palabras se quedaron vacías,
me pudo la carga de perderte,
me bloqueé, amiga mía.
 
Reposaré el fardel de palabras,
huiré del precipicio de las prisas
y esperare la calma,
conteniendo las ganas de hablar,
porque tú eres mi persona importante,
mi amiga del alma y no quiero que te vayas.
 
Nunca pretendí herirte, ni ayer, ni hoy,
nunca querré dañarte,
solo quererte, como sé, como soy.
 
Que no se escape el agua de la amistad,
que no se escurra entre las manos,
que es muy difícil de encontrar.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)