NO ROBAS, COMPARTO.

Foto: CT.

Los amigos de verdad surgen de la cotidianeidad, del roce de las almas, que, en éste caso, fueron tus manos, rápidas, altivas, trabajadas, pero sobre todo femeninas, muy femeninas.
 
 

NO ROBAS, COMPARTO.

 
Buena gente entre tus ancestros sorianos,
porque allí está la savia de tu vida,
en una Deza desconocida
Castilla de castillos y de pueblos hermanos.
 
Una historia en la Venta del Hambre,
otra desde las Atarazanas,
otra en San Blas y en Santa Ana
ermitas de alta raigambre.
 
Qué decir de un lugar bañado por mil fuentes
la de Muza, moro de prestigio, la de Almanzor,
la cascada de Suso y el manantial de Arañón,
y, al fin, los Ojos, dos pozos que surgen de repente.
 
Murmullos que bajan de Peña del Manto,
para morir en las aguas del Henar;
desde la ribera, desde tu hogar
sacrosanto.
 
Contigo comparto,
y lo hago porque somos amigos,
poco a poco, invadiste mi corazón,
desde mis dedos, que tu volviste sanos.
 
Catedrática de la mano,
suaves masajes, entre retazos de vida,
me regalabas, de repente, unas risas,
un guiño y un halago.
 
Sigue así, estando,
para los amigos, siendo,
juntando lazos, uniendo
y, por dentro, SUMANDO.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)
 

LA AMISTAD: ASUNTO DE DOS.

Foto: Jc.
La familia es la que te toca, pero … ¡Ay, los amigos! y ¡la pareja! A esos los eliges tú.
Yo tuve suerte. Tengo varios rejones donde fondear.
 

LA AMISTAD: ASUNTO DE DOS.

La llave del cofre.

 
La complicidad
se agradece,
se regala;
la amistad
se mima,
se guarda;
pero si la llave
se sostiene entre dos,
nunca acaba.
 

Autor: José Cruz Millana (JotaCé)

 

OTOÑO DE LUZ.

Foto: Jc.

OTOÑO DE LUZ.

(Aquel banco del parque y aquella tarde).

 
Aquella tarde salimos al sol de otoño,
al silencio dorado y amarillo de las hojas,
al cansino y soñoliento octubre,
aquella tarde nos sentamos en un banco,
del parque.
 
Aquella tarde comimos mirándonos,
bebimos disfrutando,
nos besamos y hablamos,
de nuestras cosas,
de lo que se comparte.
 
Aquella tarde de sol y luz,
aquella tranquila tarde,
con la calma que precede al alba,
con la placidez de la noche,
nos quisimos amantes.
 
Aquella tarde nos quisimos
y nos fuimos jugando
a seguir siendo,
sin saber del futuro,
solo de los instantes.
 
Y nos dejamos la vida,
en la sonrisa
y nos dimos el alma,
en los abrazos,
juntando las voces en el aire.
 
Y nos fuimos andando,
la mano en la mano
y en las miradas,
escanciando del alba de tu piel,
que me entregaste.
 
Amiga, tienes algo de mí,
lo que siento, lo que quiero,
lo que tengo dentro,
es solo tuyo, guárdalo
es importante.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)