¡SANTAS PASCUAS!

Foto: Jc.

¡SANTAS PASCUAS!

 
La vieja política no funciona. Y… los sindicatos tampoco. Ahora lo que molan son las redes sociales. El resto, noticiarios, sesudas páginas de opinión, tertulianos y, lo que es peor —porque son 35.000—, los gobiernos van a remolque. Solo algunos digitales le tienen tomado el pulso a la calle.
¿Por qué?
Porque la gente está harta y ha madurado lo suficiente como para no necesitar liderazgos a la vieja usanza.
 
Pensionistas, mujeres, mareas verdes, «masteres», «manadas» y demás, se apoyan en organizaciones ciudadanas —hasta el independentismo catalán, o su antagonista, el movimiento «Tabarnia», son fieles ejemplos —. Y lo hacen, porque canalizan los deseos de la mayoría, mejor que los partidos, organizaciones creadas precisamente esto. ¡Ay! De las antiguas, y potentes, formadoras de opinión.
¿Por qué?
El desapego, los «síndromes» de la Moncloa, de la Puerta del Sol o el de la Plaza de «San Jaume», alejan a los dirigentes del ciudadano; más aún lo hacen la mentira; la simple mentirijilla; los enredos; bolas; trolas y engaños; aunque estén aceptadas socialmente hablando. Y eso es porque los políticos se han pasado de frenada. Uno —en su «infinita ciudadanía» —, puede perdonar al «cuñao», que le ha hurtado al fisco unos cuantos euros, pero no al presidente de la Diputación, porque es quien detenta el poder y la factura es mayor.
 
Y, luego está la corrupción —a la que hay que darle de comer aparte —. Esa de los personajes «sin nombre» o de las «personas a las que usted se refiere»; esa de las cantidades mareantes; la de la ingeniería empresarial; los paraísos fiscales y la del divorcio definitivo con la última clase ciudadana, que todavía creía en sus dirigentes, «clase media — clase política», los pobres nunca están incluidos, aunque todos los pongan de bandera, y los ricos dirigen el «cotarro».
 
Creo que, sin embargo, a pesar de que las cosas nunca son en blanco y negro, sino que están llenas de matices, que es otro el argumento final del divorcio votante—líder. Estoy convencido que Séneca tenía razón cuando señaló que: «Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías, breve y eficaz por medio de ejemplos.» Y esa es, entiendo yo, la verdadera justificación por la que no confiamos en los gobiernos.
En campaña prometen muchas cosas, la mayoría frases bonitas carentes de concreción, otras para sacar defectos a los adversarios políticos, pocas para hablar de los programas —cuanto echo en falta la frase de Julio Anguita: ¡programa!, ¡programa! y ¡programa! —, porque no era hipocresía. En fin, que el ejemplo que nos dan, es poco edificante, dicen en privado lo que no se atreven a decir en público, maltratan el diccionario cuando son pillados y, continuamente, no dicen la verdad.
Como diría el cura párroco de mi pueblo, «hay que predicar con el ejemplo… y ¡SANTAS PASCUAS!».
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)

SE ACERCA EL INVIERNO.

SE ACERCA EL INVIERNO.
 
«No hay mayor estimulo que creer en sí mismo, ni mayor impulso que el que crean en uno mismo», dice J. Lamincal y debe de decir bien, porque los políticos actuales (no los anteriores, que también tenían lo suyo), lo creen a pies juntillas; lo malo es que la primera parte de la ecuación la exacerban, y la segunda solo la leen cuarenta días antes de unas elecciones y lo hacen generosos consigo mismos, incapaces de ver la realidad y menos los logros de los demás.
 
Estamos en el Parlamento de la capital Desembarco del Rey, donde la presidenta, Simientes, de nombre Prístina, de la familia Lannister y prima del inteligente enano Tyrion, pretende validar su ascendencia mediante títulos expedidos por Lord Petyr “Meñique” Baelish, conocido por liarla parda cada vez que interviene.
 
En medio de la tormenta desatada por los titulos, y de la Guerra de los Cinco Reyes, ni cortos ni perezosos, los Baratheon cuestionan los titulos de la simpar Pristina, pero la presidenta contraataca y manda llamar a ‘Meñique’, quien se presenta ante el Parlamento, otorgando validez a sus títulos.
Por otro lado, las casas de los Tyrell y los Martell, se oponen a la validación, desenmarañando la compleja trama urdida por Lord Petyr “Meñique”, desmontando todos y cada uno de sus argumentos y dejando al descubierto la mendaz afirmación de pertenencia a una de las familias nobles de Poniente, los Lannister.
 
Mientras esto sucede en la capital, Desembarco del Rey, al norte Jon Nieve lucha en la Batalla del Castillo Negro contra los Otros, en defensa del Muro y de Poniente. También al otro lado del mundo una mujer de ojos violeta, Daenerys Targaryen, preparaba un ejército de inmaculados para recuperar el trono de hierro, que por derecho correspondía a su familia. Ella era una Khaleesi, líder de los dothraki, valiente, audaz, decidida y con la auténtica personalidad de una reina. Sentimental, madre de dragones y con un fuerte carácter, es incapaz de mentir, y menos en relación a sus antepasados.
 
Se acerca el invierno, Pristina, se acerca el invierno y además te dieron el abrazo del dragón. Simientes era original, vestía vaqueros y llevaba camisetas de Khaleesi; estaba metida en un enredo tramado conjuntamente con Lord Petyr “Meñique”, por eso y mal que te pese, tú, Pristina, no eres una Khaleesi.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).
 

Pasar mirando.

Foto: MA.

Pasar mirando.

(Disfrutar).

 

Recordaba cómo había corrido, buscando satisfacer su ego, cómo, en pos de su vanidad, había proyectado su futuro, su presente, incluso, hasta su pasado y cómo perseguía el éxito, las metas… y no recordaba si había vivido conscientemente, sacándole el jugo a los momentos, mientras llegaba…

¿Pero dónde estaba el Olor de la Primavera? ¿Dónde?, ¿Dónde la lluvia de sentidos? ¿Dónde el final del invierno? … y eso que se lo habían dicho y eso que lo había escrito…

A veces se perdía en el detalle, en el perfeccionismo de las formas, otras se iba, directamente, al desenlace y con tanta prisa o tanto árbol, se perdía el disfrutar del bosque.

¿Pero que tiene eso que ver con disfrutar? Se preguntaba, disfrutar es para el después, para cuando llegas, para cuando lo consigues… ¿o no?

Igual no hay que pensar tanto en el mañana y pasar mirando.

Igual la vida consiste en saber por dónde pasamos, en disfrutar los pasos, sin perder el objetivo, pero sin mirarlo, solo dejándote impregnar por él, porque igual en disfrutar es donde está el quid de la cuestión.