Acerca de mí

Nací en Ayamonte (Huelva), realicé estudios de Derecho en Madrid, oposité a Secretarías de Ayuntamientos y desempeñé plazas en Villatobas (Toledo), Corcubion y Mañon (Porto do Barqueiro), (A Coruña), Olot (Girona), Muel y Calatayud (Zaragoza) y Huesca.

He sido amante del deporte, practiqué varios de ellos a lo largo de mi vida, tenis de mesa, baloncesto, bicicleta de montaña, senderismo, etc.

Me interesan todo tipo de disciplinas artísticas y he acometido proyectos en varias de ellas, dibujo, escultura, poesía, prosa… entre otras.

En 2013 me diagnosticaron una ELA y decidí adquirir un programa que me permite controlar un ordenador con los ojos, comunicarme con el mundo a través de él y continuar los proyectos que tenía empezados.

Éste blog pretende reflejar mis inquietudes artísticas, en todas las facetas en las que sea posible hacerlo, pero también que la voluntad hace posible muchas cosas.

Durante estos años me he dedicado a crear, pero sobre todo a escribir y he comprobado que, aparte de algún politicrastro «pierdepueblos» y algún que otro «bufagateras», la gente es de un amable subido y basta con que abras la boca, para que hagan lo que pides. Por último, quiero terminar ésta presentación, con una frase de uno de mis personajes, de una de mis, aún no publicadas, novelas, y lo dice con tanta convicción que no me atrevo a rebatírselo:

«La creación no es de uno solo. Nunca lo es. Siempre hay quienes empujan, ayudan, crean, acompañan, inspiran… Uno solo es uno, sin los demás siempre es menos, con ellos sus creaciones crecen… se asocian a otras ideas, se unen a otras obras y crean un conjunto. El aislamiento no existe».

Aquel que lo lea por primera vez, puede que piense que es un ejercicio de falsa modestia, para ocultar el tamaño del ego, y quizás lo sea; pero, al menos, todos aquellos que han participado en mis proyectos lo comprenden perfectamente. No los nombraré, no hace falta, ellos saben quiénes son y qué han hecho.

Me siento orgulloso de quiénes creyeron en mí; de aquellos que fueron inspiración; de quiénes me alentaron a escribir; de aquellos que sumaron cuando yo restaba; de quiénes leyeron una y otra vez mis manuscritos, aportando ideas o consejos; de aquellos que fueron manos, cuando las mías dejaron de obedecerme y de quienes las cuidaron como si fueran suyas; de quiénes cogieron coches y drones para ser mis pasos, y quizás mis huellas, en el monte; de aquellos que asumieron el riesgo de profanar santuarios, con cuerdas de escalada y pie de gato, para traerme una foto, ¡una maldita foto!; de quiénes buscaron la tecnología adecuada para ayudarme a escribir con los ojos; de aquellas que recién salidas de la niñez o muy lejos de ella, me cuidan, porque quieren hacerlo; de quiénes pusieron palos en mis ruedas, pues consiguieron el efecto contrario al que pretendían; de aquellos que me proporcionan distracciones para que no me aburra; de los que convierten un apretón de manos en un placer; de quiénes me mueven cuando estoy perezoso; de los que son junto a mí y no sólo están; de quiénes se preocupan de mi salud; de aquellos que me acompañan cuando estoy solo; de quiénes me alentaron cuando estaba perdido y sin ideas, incluso sugiriendo el asesinato de algún personaje; de los que convirtieron su trabajo en amistad, sin una razón aparente; de quiénes se sumaron al proyecto sin nada a cambio; de los que me enseñaron a ser paciente y lo fueron conmigo; de aquellos que fueron musa; de quiénes con cervezas o cafés me hablaron de mis personajes; de los que me sonríen cuando paso a su lado; de quiénes me brindan su cariño; de los que son correas transmisoras hacia el mundo editorial; de quiénes convierten simples maderas en confort y de todos aquellos que son capaces de ver su nombre escrito en estas líneas; a ellos mi eterna gratitud.

Por eso siempre veo el vaso medio lleno.