CENA FRÍA, CORAZÓN CALIENTE.

 Foto: Jc.

Una cosa que siempre me pasa con los amigos, algunos no aparecen en las poesías, pero quedan rescoldos de ellos en mi corazón. Éste es uno de los más queridos.

 
CENA FRÍA, CORAZÓN CALIENTE.
 
Pasaban las horas en el camino
y estabas a mi lado,
amigo, a mi costado,
cuando pergueñaba el sol su destino.
 
Tardes, y mañanas, de deporte,
mezcladas de profundidades
íntimas y personales,
como la vida, como los amores.
 
Recuerdo las cenas en mi terraza
y las comidas con la peña,
buena peña, llena de fuerza
una energía más allá de las palabras.
 
Recuerdo la fiesta de Huesca
y la cena fría de Ansó
con esa sensación
que nace de la raíz de la tierra.
 
Otro amigo del alma,
otro compañero,
al que quiero,
porque eres de mi casa.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)

NO ROBAS, COMPARTO.

Foto: CT.

Los amigos de verdad surgen de la cotidianeidad, del roce de las almas, que, en éste caso, fueron tus manos, rápidas, altivas, trabajadas, pero sobre todo femeninas, muy femeninas.
 
 

NO ROBAS, COMPARTO.

 
Buena gente entre tus ancestros sorianos,
porque allí está la savia de tu vida,
en una Deza desconocida
Castilla de castillos y de pueblos hermanos.
 
Una historia en la Venta del Hambre,
otra desde las Atarazanas,
otra en San Blas y en Santa Ana
ermitas de alta raigambre.
 
Qué decir de un lugar bañado por mil fuentes
la de Muza, moro de prestigio, la de Almanzor,
la cascada de Suso y el manantial de Arañón,
y, al fin, los Ojos, dos pozos que surgen de repente.
 
Murmullos que bajan de Peña del Manto,
para morir en las aguas del Henar;
desde la ribera, desde tu hogar
sacrosanto.
 
Contigo comparto,
y lo hago porque somos amigos,
poco a poco, invadiste mi corazón,
desde mis dedos, que tu volviste sanos.
 
Catedrática de la mano,
suaves masajes, entre retazos de vida,
me regalabas, de repente, unas risas,
un guiño y un halago.
 
Sigue así, estando,
para los amigos, siendo,
juntando lazos, uniendo
y, por dentro, SUMANDO.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)
 

CUANDO EL SILENCIO SE LLENA DE PALABRAS.

Foto: Jc.
La mirada de otro, es tu mirada, sobre todo cuando lo sientes dentro, calmando tus ansiedades.
 

CUANDO EL SILENCIO SE LLENA DE PALABRAS.

 
Viniste a verme, postrado, encamado y sin poder hablar, estaba fatal, pero llegaste dando tumbos, con el mismo balanceo con el que subiste a Roita por mi, y, con una sonrisa franca y tu silencio, lo cambiaste todo.
 
Gracias, amigo, gracias
por esas tardes
llenas de rutas y lápices,
por toda tu compañía
por tu ingenio y tu valia
y por esa, tu elegante suspicacia.
 
Gracias, viajero de mi tiempo,
por esa salvaje y perspicaz ironia,
títeres descabezados con despiadada alegría,
tus bicis, tus drones, tu torre del mil,
en mi corazón hay un sitio para ti,
por este momento eterno.
 
Gracias, caballero,
por esos silencios compartidos,
por amanecer en mi camino,
y acariciarme relleno de hermandad,
pero sobre todo por tu amistad.
Te quiero compañero.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé)