UN SEÑOR ABRAZO.

Foto: Jc.
UN SEÑOR ABRAZO.
 
Señalaba la mañana sus luces someras y se cruzaba con la tarde, para encantar la madrugada, cuando bajé una rampa que, con amor prepararon, para que fuera a la piscina, pero ¡hete aquí!, que sentí miedo de la pendiente, me entró el pánico y me enrabieté. Fue tu abrazo el que me consoló.
 
Y, en la mañana,
sentí tu querer.
Recuerdo, como si fuera ayer,
tu abrazo de hermana.
 
Recuerdo mi frustración,
pareja con mi rabia,
nerviosa, metalica,
una rabia nacida de la impotencia,
de la maldita providencia
y a caballo de la desesperación.
 
Recuerdo como lloré
y, desde la misma memoria,
tu reacción y tu victoria
sobre la toxica realidad
me hicieron mejorar
y, llorando, recuerdo que te amé.
 
Tus brazos, no dejaban resquicios,
y me fui calmando, poco a poco,
las lagrimas huyeron de mis ojos,
tus manos me daban calor
y no dejaban que entrara el frio exterior,
¡un momento mágico!.
 
Y la tarde cayó, como la mañana,
sintiendo tu querer.
Recuerdo, como si fuera ayer,
tu abrazo de hermana.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).
 

SE ACERCA EL INVIERNO.

SE ACERCA EL INVIERNO.
 
«No hay mayor estimulo que creer en sí mismo, ni mayor impulso que el que crean en uno mismo», dice J. Lamincal y debe de decir bien, porque los políticos actuales (no los anteriores, que también tenían lo suyo), lo creen a pies juntillas; lo malo es que la primera parte de la ecuación la exacerban, y la segunda solo la leen cuarenta días antes de unas elecciones y lo hacen generosos consigo mismos, incapaces de ver la realidad y menos los logros de los demás.
 
Estamos en el Parlamento de la capital Desembarco del Rey, donde la presidenta, Simientes, de nombre Prístina, de la familia Lannister y prima del inteligente enano Tyrion, pretende validar su ascendencia mediante títulos expedidos por Lord Petyr “Meñique” Baelish, conocido por liarla parda cada vez que interviene.
 
En medio de la tormenta desatada por los titulos, y de la Guerra de los Cinco Reyes, ni cortos ni perezosos, los Baratheon cuestionan los titulos de la simpar Pristina, pero la presidenta contraataca y manda llamar a ‘Meñique’, quien se presenta ante el Parlamento, otorgando validez a sus títulos.
Por otro lado, las casas de los Tyrell y los Martell, se oponen a la validación, desenmarañando la compleja trama urdida por Lord Petyr “Meñique”, desmontando todos y cada uno de sus argumentos y dejando al descubierto la mendaz afirmación de pertenencia a una de las familias nobles de Poniente, los Lannister.
 
Mientras esto sucede en la capital, Desembarco del Rey, al norte Jon Nieve lucha en la Batalla del Castillo Negro contra los Otros, en defensa del Muro y de Poniente. También al otro lado del mundo una mujer de ojos violeta, Daenerys Targaryen, preparaba un ejército de inmaculados para recuperar el trono de hierro, que por derecho correspondía a su familia. Ella era una Khaleesi, líder de los dothraki, valiente, audaz, decidida y con la auténtica personalidad de una reina. Sentimental, madre de dragones y con un fuerte carácter, es incapaz de mentir, y menos en relación a sus antepasados.
 
Se acerca el invierno, Pristina, se acerca el invierno y además te dieron el abrazo del dragón. Simientes era original, vestía vaqueros y llevaba camisetas de Khaleesi; estaba metida en un enredo tramado conjuntamente con Lord Petyr “Meñique”, por eso y mal que te pese, tú, Pristina, no eres una Khaleesi.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).