LLUVIA EN EL CRISTAL.

 Foto: Jc.

—En estos días de invierverano… — la tele iba a su marcha, mientras yo, repantingado en el sofá, en medio del duermevela de la siesta, trataba de leer un libro —…  comprobamos que el cambio climático ha llegado para quedarse… —. Seguía diciendo el locutor, pensé que si era así, el foro Davos debería ocuparse de ello, no lo dirían en un telediario si no fuese cierto, ¡vamos eso digo yo!
Busco frenético e impaciente, noticias del foro de los sesudos dirigentes del mundo mundial, intelectuales selectos y demás personajes ilustres y por fin encuentro una referencia al problema que me ocupa la cabeza; un egregio peluquin rubio pajizo, a una cabeza pegado, de magnífica planta y mejores trajes, desconocido para mí, despotricaba contra la prensa y lo que él llamaba “fake news”, noticias falsas, fruto de la envidia y el rencor, que genera una cabeza tan brillante como  la suya, anunciaba, a bombo y platillo, que era una solemne estupidez lo del calentamiento global. Para un desinformado como yo, podría ser un extraño, pero debía ser archiconocido, pues todo quisque aplaudió su perorata, calificándola de 5 estrellas.
Pues bien, así que lei la información del señor todopoderoso, dejé de preocuparme por tan nimio problema , pues suyo —del del peluquin, no mio —es el poder del dinero y la razón de la gloria del famoseo.
El simpar  discernimiento de nuestros líderes políticos, se basa en una actitud desprendida y unos estudios exhaustivos, dignos del argumento y los d-efectos especiales de una película de serie B de Bollywood.
Por eso nosotros estamos tan ‘panchos’ y no nos viene nada mal un poquito de lluvia, para quedarnos absortos, mirando, como un pasmarote, la vida que moja.

 

LLUVIA EN EL CRISTAL.

(Obsesión).

 
Llevaba la tarde una bata de frío,
un destemple gris
y un horizonte de nubes viajeras,
que redondeaban el infinito.
Leía, aunque solo a ratos,
mientras pensaba,
y, entretenido, miraba,
por el ventanal de arcos.
 
Allí, en la balconada,
disfrutaba de aquel libro,
de sentidos y vivencias,
al tiempo que la avenida,
enviaba su ruido,
al mirador donde me encontraba.
 
La lluvia mojaba el cristal,
tintineando y atraía,
gradualmente, mi atención,
mis ojos se movían,
dejándose llevar por la pendiente,
deslizándose desde la arista,
afilada del libro, al cristal frío,
para observar, la lágrima mágica,
de las gotas de agua.
 
Surgían de pronto, individuales,
para mutarse en colectivas,
jugaban a crear senderos,
al llegar, aparecían,
se quedaban allí, plantadas en la ventana,
quietas, impávidas, sorprendidas,
como reconociendo el lugar,
aquel aire sólido, que traslucía
y se había interpuesto en su viaje,
frenando la acrobacia fácil y limpia,
del vuelo que venia de las nubes.
 
Pero al poco, despacio, como sin ganas,
y, casi sin ser conscientes,
se iban deslizando sobre el cristal,
recogiéndose en racimos crecientes,
cada vez más voluminosos y rápidos,
para terminar, veloces, súbitamente,
en el junquillo de la ventana…
Como sin querer, ausentes,
mis ojos buscaban otra gota,
una mas y la siguiente,
iban acaparando mi interés
y paulatinamente,
ya no leía,
solo miraba, atentamente,
obsesiva, insistente
y profundamente,
una tras otra las gotas de agua.
 
El tiempo se quedaba perplejo,
a mi vera,
se iba distanciando,
el libro,
en el regazo del olvido,
y se iban difuminando
la tarde y la calle,
que quedaban cada vez mas lejos…
 
Los ruidos se enterraron atrás
y solo quedó el golpeteo,
silencioso, de la lluvia y las gotas,
repetidas, una tras otra,
recorriendo en sutiles aleteos,
su camino de cristal.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).

ARCÓN.

Dibujo sobre madera: Jc.

Dicen que la puerta abierta guarda la casa. Y debe ser cierto, nunca he visto ladrones merodeando por una puerta sin cerrar (bueno, ¡lo confieso!, nunca he visto ningún ladrón, salvo en los telediarios).

 
 

ARCÓN.

 
Siento guardado en mi Arcón secreto,
incógnito y reservado,
un amor profundo,
protegido,
a salvo entre paños granates
y mullidos,
un amor fecundo,
lleno de palabras, deseado,
codiciado y completo.
 
Es un arcón secreto
y está a salvo,
porque sabe
que no tiene llave,
que la mejor forma de guardarlo,
es dejarlo abierto.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).
 

A LA DISTANCIA DE UN PASO.

Foto: Jc.
Lleva el aire la distancia desusada de un abrazo, la sonrisa de un nuevo año y recuerdos… sobre todo recuerdos.
 
 
 
A LA DISTANCIA DE UN PASO.
 
Me gusta el vuelo alegre de tus ojos cuando miran, porque ríen.
Y el toc toc de tus pies enfundados en camperas, porque suenan seguras.
Y tus manos cuando se expresan, porque bailan.
Y esos labios que besán cuando hablan, porque saben que decir.
Y ese cuerpo que se mueve como con música, porque sabe estar.
Y me gusta el entrecejo, lleno de silencios, que pintas en tú casa cuando piensas, porque lo llena todo y lo llena bien.
 
Pero sobre todo me gustas tú, con los oscuros y los claros, porque son parte de ti y de ti sale la esencia que me envuelve y me ilusiona, el aroma que quiero respirar.
Sólo echo en falta el tiempo para disfrutarlo, un tiempo que no acabe, que se entretenga en mis labios y envuelva mis sentidos, llevandose mi alma de paseo.
Y esa falta a veces me puede… A veces me nubla y me hiere, porque tú eres la esencia de mi vida.
 
La ausencia, tú ausencia, me llena de nada la ilusión.
Contigo, conjugar el verbo amar, no es sólo juntar, es unir el alma al cuerpo, fundir espíritus, sumar, desear sin poseer.
 
Han pasado muchos meses, demasiados, desde la última vez que nos vimos y sigo abriendo los ojos con tú nombre bailando en el aire.
 
 
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).