PORQUE ME IMPORTAS.

PORQUE ME IMPORTAS.

 

Ayer, mientras se iba la tarde rozando los bordes de la noche, me fui contigo.

Ayer, dediqué mi tiempo a tu bienestar, intentando despertar una sonrisa en la comisura de tus labios y un brillo afectuoso en tu mirada.

Ayer, forrando de grana y oro una caja de madera buscaba el lugar acogedor donde guardar sentimientos de un tiempo difícil y bello, que es pasado.

Cuando rompas los cerrojos del arca y leas trozos de lo que fue, ojalá que sientas la ternura en los labios, el recuerdo de lo que vivimos y la belleza que intentamos…

Ayer, supe que el presente sigue siendo pasado y no tiene sombras, ¿sabes por qué?:

¡Porque me importas!

SIGUEN HABLANDO LOS SENTIDOS.

 Foto: Jc.

El hierro, ese metal fuerte y recio, que, animoso y valiente, lucha contra los elementos y sigue dando carácter al trozo de mar donde está.

Ese hierro encierra en su interior la pasión irrefrenable de un universo de sensaciones que se desatan cuando las olas rompen a su alrededor y el viento silba, porque a la furia de los elementos, sigue la placidez de la quietud.
Como el amor y el sueño.
 
 
 

SIGUEN HABLANDO LOS SENTIDOS.

 
 
Duros los pezones, inquietos,
destetando la noche,
te tengo, …no te suelto
y todo son luces, gemidos… ¡tus pechos!
 
Y entre tanta sensación, un beso,
desde el amor que viene,
impaciente, fogoso, dulce
y con las prisas del deseo.
 
A los despacios y en los silencios,
te descubro, me descubres,
nos miramos, temerosos
¿vemos mas de lo que vemos?
 
Duros los pezones, inquietos,
destetando la noche,
tu sudor me moja, te huelo,
pero tu espacio es mío, te siento.
 
Dibujando, bello, tu cuerpo,
se estremece, se arquea,
lo sujeto… y me sorprendo,
porque es tan fácil tenerte dentro…
 
Duros los pezones, inquietos,
destetando la noche,
el ansia cuenta las horas
y se nos escapa el tiempo.
 
Quiero atraparlo con la mano,
pero se hace vapor al tocarlo.
vamos deprisa, deprisa
y no podemos correr, …te paras, paro.
 
 
Quizás mañana, tengamos tiempo,
despacio, sin prisas,
solos con la noche y el deseo,
quizás mañana, quizás, toquemos el cielo.
 
 
Me duermo y sueño,
que tus dedos, suaves, me acarician,
que me recorren calambres y emociones,
y me duermo… ¡que no quiero estar despierto!
 
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).