DESOLACIÓN.

Foto: Jc.
¡Ay! amor dolorido.
 
 

(Mueren los amores verdes).

 
Cuando llega la desolación,
se parte el alma.
 
Soy culpable de querer,
de haber querido,
de tener el alma abierta,
de sumar sensaciones
y de tener corazón y enseñarlo.
 
Tengo desolados los sentidos,
como después de una batalla.
 
Sigo siendo culpable
de visitar el horizonte
y volver relleno de pasión,
culpable de amar
y de volver a vivir.
 
Y tengo el desconsuelo en los ojos,
asomándose en la mirada.
 
Estoy solo, estamos solos,
al final del camino,
al principio y a mitad de la senda,
solos en las decisiones,
aunque no queramos.
 
Y el desamparo amargo de la noche,
entre las soledades del alma.
 
Por qué soy culpable de ser,
de existir, de amar,
de querer seguir viviendo,
de no morir cansado,
entre la pausa y el hastío.
 
Y el desamor atormentado de los labios,
que mueren porque no callan.
 
Es triste que al final,
mueran los amores verdes
y se aprovechen del alma,
la codicia, la ambición interesada,
la mezquina y fría cicatería.
 
Y la desazón intranquila, turbada,
Inmerecida, sorprendida, atenazada.
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).

EN DOS PALABRAS: IN—TRANSIGENCIA.

Foto: Jc.
EN DOS PALABRAS: IN—TRANSIGENCIA.
 
“Malditos seáis, islamistas hijos de… Ya os echamos de aquí una vez y volveremos a hacerlo”
 
Dice Isabel San Sebastián en twiter, y dice bien, como corresponde a una audaz heroína del siglo XII —quizás la reina Urraca, conocida como la Temeraria —, y, de paso, colguemos al guardia urbano que nos endilga una multa —cuando todos saben que lo del carril bus fue solo un momentito —, y, ya que estamos lanzados a tumba abierta, aprovechemos el lance y torturemos a un estibador cualquiera, con unas uñas de gato, para arrancarle la confesión final —ningún trabajador honrado puede ganar tanto dinero, si no es extorsionando a su empresario con malas artes, ¡ni que fueran directivos de Bankia!
 
Algunos viven en siglos pasados y mantienen el espíritu de las cruzadas, no se quitan, ni con papel de lija, la pátina de siglos que tienen acumulada. ¡Lastima! Pensé que algo habríamos aprendido desde aquel desastre. La ira, el odio y la lucha de civilizaciones no son armas para las PERSONAS. Ese es el camino fácil.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).

LA PASIÓN DE POSEER.

Foto: Jc.
Me pasé al mundo del microrrelato.
Hoy toca conjugar el verbo filosofar, con un poco de ironía.
 
 

LA PASIÓN DE POSEER.

 
Cambio mi compañía por la de otro, mi libertad por la suya y mi satisfacción por una meta que nunca llega.
 
Cambio el disfrute de mi existencia por un edulcorante acompañado.
 
Y, para terminar, cambio mi camino, por un pastel relleno de trufas, que pienso llevar en la cintura, cuando ya no esté conmigo.
 
Señoras y señores, quien acepta la propuesta, ¿quién viene conmigo?
 
A todas las “PERSONAS” inteligentes o no, altas o bajas, mujeres u hombres…
 
Puede que haya quien lea los mapas mejor, puede que haya quien lea mejor los sentidos; puede que haya quien se sienta viejo, puede que haya quien joven se sienta, quizás haya hasta quien no sienta, que, triste desgracia, no sabe hasta qué punto la vida le pasa…
 
Puede que haya mujeres que sepan leer mapas de sensibilidades, mejor que hombres sensibles lean los mapas; puede que haya quien necesite y quien solo SEA; puede que haya tanto y tantos, que yo solo quiero SER.
 
No importa quien vaya caminando a mi lado, no lo necesito, ni quiero que él a mí, si nos enriquecemos estando.
 
Quizás haya quien se quiera y quien no; quizás haya quien busque y encontrando no tenga y quien tenga sin buscar, encuentre; pero tener es solo posesión y necesitar es dependencia.
 
Nadie necesita, más que otros, sexo, ni agua, “fisiológicamente”, puede que haya quien lo crea, porque hay quien está educado en el TENER, el POSEER y no es libre.
 
Parece que hay quien piensa que la edad es cosa de años y equivoca cuerpo y alma. Tengo un primo de mi edad muy joven, mucho, pesa poco, porque solo es esencia. Murio a los cuarenta. Yo agradezco a la vida, que, cada año celebre conmigo uno más, aunque no esté.
 
Por eso no siento los años pasándome por encima, aunque es verdad que ahora me cansa más, que me vuelto perezoso y de la silla no me levanto y las piernas me dicen: descansa; pero también es cierto que el alma agradece sentarse en lo alto de la Ralla, o reposar en Angarillones, porque se llena de esencias.
 
Los hombres, cómo las mujeres, queremos vida, sentires, presencias y espejos… para mirarnos. Quizás haya diferencias, quizás, pero eso enriquece; quizás alguien ame más que otros (aunque dudo que alguien tenga una balanza que mida la esencia, menos el sentimiento y menos aún el de otros), pero no discuto la emoción de sentirse así.
 
Puede que llegue algún día que, cuando pensemos, cuando sintamos o hablemos, lo hagamos de las personas y derrotemos, sin lucha, esa eterna confrontación.
 
Solo pretendo ironizar respetuosamente, nunca provocar algún comentario desafortunado; tenía el ánimo de hacer notar que, cambiar la compañía de uno mismo por la de otro, dejar mi libertad en sus manos y sentir solo con el cuerpo no enriquece; que no persigo llegar a ninguna parte, pasando por encima de otros, menos al placer de sentir emociones, menos aún dar lecciones, pues no soy catedrático ni siquiera de mí mismo.
 
Sigo invitando, a quienes lo deseen, a perseguir sus sueños respetando a enemigos y amigos; aunque, a veces, la victoria más deseada, no llene, porque pretende una meta efímera y vacía; a conquistar fronteras, atravesando lindes y confines y a culminar los proyectos, que se conviertan en pasión y te hagan sentir vivo, sean cuales sean las dificultades.
 
Por eso creo que la mejor estrategia puede ser una buena retirada: de hombres y mujeres, para volver siendo PERSONAS.
 
 
Autor: José Cruz Millana (JotaCé).