SILENCIOS DE PLATA.

Foto: Jc.

Cual es el más valioso de los los bienes: ¿el oro?, ¿la plata?, ¿el iridio?, ¿el rodio?… El oro es usado como metal refugio en tiempos de crisis, el rodio hoy es el más caro de los metales, pero no ha sido siempre así a lo largo de la historia, en el antiguo Egipto la plata era dos veces y media más cara y para un pionero americano era imprescindible: una moneda de plata evitaba que se agriara la leche. Sin embargo yo creo que el más valioso de lo que poseemos es: ¡EL SILENCIO!
 .

(Magia en el Albor).

Recordando…

 
La magia en la madrugada,
rellena huecos verdes,
que estaban abiertos,
buscando su duende,
como ventanas al alba.
 
Silencios de plata,
ruidos discretos,
como un sendero virgen de pisadas,
 
Francos, como tu boca,
redonda, suave,
entreabierta en el albor,
no tiene llave,
está sellada con rosas.
 
Noches de ágata,
brillos de zafiros,
en un silencio de plata.
 
Estás cuajando miradas,
llenas de mensajes,
creando sarmientos de sentidos,
colmados de música y murales,
albercas llenas de palabras.
 
Silencios de plata,
saturados de discursos,
embrujos del alma.
 
Ayer de pausas encantadas,
someros instantes rebeldes,
asomados al precipicio,
desbordado y sorprendente
de tus ojos, que no engañan.
 
La amistad que llega y se agarra,
como las piezas de un puzzle,
en los silencios de plata.
 
A veces descubres silencios de plata,
que atrapan los adentros
y desnudan trozos
cálidos de afecto,
que estaban huérfanos de magia.
 
Silencios de plata,
sordinas y murmullos,
afonías doradas.
 
Cariños sin destinos tangibles,
esperando dueño,
amando desde dentro,
besos volanderos,
camino de labios imposibles.
 
Silencios de plata,
rellenos de ruidos, voces, sonidos,
como un abrazo de madrugada.
 
Brazos que son besos,
abrazos, roces livianos
y atardeceres de primavera,
dedos que son manos,
en el otoño del sendero.
 
Besos que son alas,
manos que son besos,
silencios de plata.
 
En el albor de la madrugada,
encontré un silencio belicoso,
una música etérea,
un tejido espeso, frondoso,
un dolor que abrazaba.
 
(Continuará)…

PUNTAS DE BAÑÓN.

Foto: F. Pino.
Añoro muchas cosas de mi vida anterior al ELA, pero quizás lo que más echo de menos son las “pedaladas” domingueras.
 

(Senda furtiva).

 
Se refleja la vereda en la montaña,
el camino se bifurca desdoblado,
se hacen uno, dos senderos,
se cruzan y se entrecruzan las trias.
 
Laderas de verde primavera,
bosque de ramas crujientes,
de pasto multicolor alfombrado,
teñida de otoñal la travesía.
 
Cae el sol de plano, sobre la pista,
un sudor de esfuerzos, quejidos,
silenciosa senda, sube al altiplano,
hija de la ladera que se inclina.
 
Voy subiendo… ¡vamos, amigo, vamos!
por entre los pinos arracimados.
 
Calapiés, pedales, sintonías,
sin prisas ni agobios, en la mañana,
con silencios, con esperas, conversando,
con las piernas frías todavía.
 
El camino que gira y gira,
pegándose a la pendiente,
curvas suaves, laderas y llanos,
que remontan hasta la colina.
 
Allí, de repente en la distancia
tres puntas se levantan orgullosas,
desafiando al cielo, moldeando,
una línea jorobada, curva, cansina.
 
De nuevo subiendo, ¡vamos, amigo, vamos!
por entre los trigos asilvestrados.
 
El sendero son dos franjas amarillas,
entre pastos de cuidados olvidados,
dos rodadas paralelas que subiendo,
se retuercen por una finca baldía.
 
Un pino solitario marca la guía,
parece cerca y no llega nunca,
…un trago de agua, un descanso,
y a seguir entre aliagas y espinas.
 
Llega la cumbre, la pista se empina,
cantos rodados, sendero abrupto,
últimos metros, ultimo esfuerzo,
dos pedaladas y arriba …¡arriba!
 
Descansa compañero, que ya estamos
en lo mas alto, alegres, cansados.
 
Bajo a la vaguada y en la arista,
oculta entre matojos y arbustos
arranca una senda misteriosa,
que ladera abajo se desliza.
 
La senda es túnel, en la floresta hendida,
corredor frondoso y emboscado,
que llena al intruso de mágicas percepciones,
lo envuelve, lo seduce y lo fascina.
 
Las ramas de los árboles aspiran,
a ser manto entre tus hombros
y las hojas secas que cubren el suelo,
tapiz de hojarasca otoñal y pedrería.
 
Por un momento fugaz has vislumbrado,
el Bañón original, bosque encantado.
 
Hay tesoros ocultos a la vista,
esperando al espíritu abierto,
diamantes a la vuelta de un recodo,
Puntas de Bañon, Senda Furtiva.
 
Acabas de pasar, … ¿lo has notado?
por el borde de un lugar privilegiado.