MUJER II. DESENGAÑOS.

Foto: Jc.
(continúa la historia de María y José).

(Trozos que se rompen).

Estaba la tarde quieta,
el sol calentaba el mármol de la cocina,
una parte de María estaba inquieta,
«—hace tiempo que José no me mira,
yo tampoco le toco, pero ya no me requiebra,
no me gusta… la pereza oxida,
… hablaremos, antes de que se hagan grietas
si no lo digo yo, él… no se anima… —»)

—¡José! —, —Dime María —, —Tenemos que hablar —,
—Luego, que ahora estoy cansado, tengo sueño —,
las horas, los días pasaron, y no pudieron enhebrar
un rato de charla profunda, con esencia dentro,
se iban las mañanas trabajando sin parar,
y las tardes enfrascadas en las costumbres sin huecos,
en el ajetreo diario de la vida, del hogar,
—Cada día hay mas trabajo, María, hoy tampoco tengo tiempo… —.

Llevaba tiempo sin ir a la peluquería,
pero hoy tiene la tarde libre,
José está trabajando, una reunión imprevista,
María se prepara, se mira al espejo y maldice,
se ha dejado ir, las patas de gallo, las estrías,
«—…de hoy no pasa, me voy a cuidar —», se repite,
«—los niños ya están creciendo y hay que salir, chiquilla,
hacer pareja, reír, vivir, … todo tiene un límite —».

«—Hace un poco de fresco, la calle está solitaria, fría
qué envidia me da esa pareja, de la mano, abrazados,
besándose, y yo sin mi José, …—» ¿José? …—, —¡María! —…
Se puede cortar el aire, se ha vuelto pesado,
María parada, quieta en medio de la calle, sorprendida,
José agarrado a otra mujer, nervioso, atrapado,
se ha detenido el tiempo … de pronto todo se activa,
María, se da la vuelta, se marcha sin dudarlo.

José hace intención de marcharse tras ella, seguirla,
duda, no sabe que hacer, que decir, se siente desnudo,
María camina, mira al frente, se marcha deprisa,
las lagrimas acuden, la garganta se hace un nudo,
se ahoga, se asfixia, se agarrota y todo se desliza,
se vuelve sombrío, infinito, lejano, oscuro,
no puede creer lo que ha visto, está aturdida,
y el mar de los recuerdos se retuerce confuso.

(continuará…).

Mujer III