PUNTAS DE BAÑON.

(Senda furtiva).

Se refleja la vereda en la montaña,
el camino se bifurca desdoblado,
se hacen uno, dos senderos,
se cruzan y se entrecruzan las trías.

Laderas de verde primavera,
bosque de ramas crujientes,
de pasto multicolor alfombrado,
teñida de otoñal la travesía.

Cae el sol de plano, sobre la pista,
un sudor de esfuerzos, quejidos,
silenciosa senda, sube al altiplano,
hija de la ladera que se inclina.

Voy subiendo … ¡vamos, amigo, vamos!
por entre los pinos arracimados.

Calapiés, pedales, sintonías,
sin prisas ni agobios, en la mañana,
con silencios, con esperas, conversando,
con las piernas frías todavía.

El camino que gira y gira,
pegándose a la pendiente,
curvas suaves, laderas y llanos,
que remontan hasta la colina.

Allí, de repente en la distancia
tres puntas se levantan orgullosas,
desafiando al cielo, moldeando,
una línea jorobada, curva, cansina.

De nuevo subiendo, ¡vamos, vamos!
por entre los trigos asilvestrados.

El sendero son dos franjas amarillas,
entre pastos de cuidados olvidados,
dos rodadas paralelas que subiendo,
se retuercen por una finca baldía.

Un pino solitario marca la guía,
parece cerca y no llega nunca,
… un trago de agua, un descanso,
y a seguir entre aliagas y espinas.

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ALBA.

(El cielo despierta).

Nubes rojizas,
cielo amarillo,
perfil oscuro,
de la montaña,
así es el cielo,
cuando se levanta.

Un triste azulado,
que quiere ser luz,
difumina la noche,
pintando su mancha,
de blanco y de azul,
aparece el Alba.

Los tonos velados
se van dibujando,
contornos difusos
y oscuros se aclaran,
por un disco rojo
que caldea la mañana.

El sol es la vida,
la tierra, la casa,
el cielo es sombrero,
la fuente del agua,
amanece la luz,
y calienta el alma.

BLANCO SOBRE BLANCO.

(Letras doradas).

Blanco sobre blanco,
estaban las hojas claras,
como una virgen de invierno,
sobre la nieve blanca.

Sentado en la mesa estaba, en silenciosa calma,
como la leche en el suelo, coloreado de nata,
como la luna en el cielo, sin sombras ni nada.

Negro sobre blanco, fueron manando palabras,
dibujándose las letras, sin querer ser dibujadas,
como el sopor de la siesta, venido a media mañana.

  • Se van llenando los negros, de sombras aladas,
    se están llenando las frases, profundas, calladas,
    de sensaciones de quejas, de ilusiones, de miradas …

están quedando las huellas,
sobre las hojas claras,
que sin querer quererlo
está repicando el alma.